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dietas alcalinas

Ya vimos en una entrada anterior que las dietas alcalinas, a la luz de la ciencia y las investigaciones, no son tan grandiosas como se nos quiere hacer creerSacrificamos muchos esfuerzos (y dinero) a cambio de algo que cualquier otra dieta podría hacer mejor.

Pero, ¿y su capacidad para prevenir o combatir la osteoporosis, el cáncer y otras enfermedades? ¿No es eso suficiente para decidirme a realizar esta dieta?

Seamos francos en esto también. La verdad es que las promesas de las dietas alcalinas para combatir males casi imposibles de curar son sólo afirmaciones que no están científicamente probadas.

Si no te lo dice una fuente confiable, ten cuidado.
Si no te lo dice una fuente confiable, ten cuidado.

Pongamos dos ejemplos muy prácticos: el del cáncer y el de la osteoporosis.

¿Las dietas alcalinas curan el cáncer? Quienes proponen este régimen alimenticio afirman que, como las células cancerígenas se desarrollan en ambientes ácidos, estas tendrán dificultad para aparecer, desarrollarse o incluso sobrevivir si nuestro pH es elevado.

La verdad es que los ambientes ácidos son una característica, mas no un condicionante en el estado de dichas células, cuyo brote responde a mecanismos más complejos. De hecho, es la aparición del cáncer la que genera acidez.

Con el cáncer no se juega. No te abandones a cualquier rumor
Con el cáncer no se juega. No te abandones a cualquier rumor

¿Las dietas alcalinas combaten la osteoporosis? Tampoco hay pruebas válidas de ello. Muchas investigaciones, de hecho, no muestran correlación alguna entre el consumo de alimentos ácidos y la densidad ósea. Es más, varios de los alimentos que prohíbe la dieta alcalina son ricos en vitamina C y calcio, que ayudan a fortalecer los huesos.

osteoporosis

La dieta alcalina no cuenta, pues, con estudios que respalden su veracidad, y es descartada por muchos nutricionistas e investigadores. Observándola bien, no parece ser más que una versión más rígida de la dieta vegetariana. Muchas otras dietas cumplen con metas como la pérdida de peso de una forma menos torturante e incluso más económica. ¿Por qué seguirla, entonces, si hay mejores opciones?

Este caso nos enseña nuevamente a no creer a ciegas todas las “soluciones milagrosas” que aparezcan. Lo mejor siempre es informarse bien y consultar con tu médico.

En esta página desmitificaremos varios otros métodos que, como las dietas alcalinas, no son tan bonitos como se pintan.

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